3 de julio de 2018

Oración de la mañana del dia Miercoles

He despertado con la bendición de un día más sabiendo que tú me amas, Dios mío, eres la luz de mi vida. Aunque te haya fallado sigues conmigo, Tu amor es inmenso que nunca me abandonas.



Gracias por la vida, porque si tu estas conmigo nada me falta, me has ayudado a vencer las pruebas que han venido a mi vida, contigo e obtenido la victoria, mi vida sin ti no seria nada, pero gracias a ti puedo valorar la vida y todo lo que me has dado.

Gracias por darme paz en medio de las pruebas; ayúdame en este nuevo día poder vencer las tentaciones, ayúdame a no fallarte y dar buen testimonio, necesito de ti para poder vivir de acuerdo a tu Santa Palabra.

Guárdame en tus preciosas manos, te pido que tu amor me abrace, que tu Espíritu Santo habite en mi, me guíe y me corrija y quite todo lo malo que aun hay en mi y pueda así hacer tu voluntad . Gracias por tu bella presencia en mi vida y por tus muchas bendiciones, amen.




Lectura Bíblica en: 2 Timoteo 1:3-18

Testificando de Cristo

3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 



4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 

5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 

6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 

7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, 

9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 

10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, 

11 del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

12 Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. 

13 Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. 

14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

15 Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes. 

16 Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas, 



17 sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló. 

18 Concédale el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto nos ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

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