13 de julio de 2018

Oración de la mañana del día Sábado

Aquí me encuentro, Señor mío, en la quietud de mi cuarto, el cuadro perfecto para poder tener una charla contigo, y así poder entregarte el esfuerzo de mis manos, de mi mente y de mi corazón, para que pueda alcanzar en ti el descanso necesario. Confiando también, que así podré contar con nuevas fuerzas para encarar las primeras horas de trabajo del día a día. Por ello es necesario que yo tenga este tiempo contigo Señor, para poder dar sentido a la vida y eliminar la rutina de la vida. 



Permite que con cada mañana dejemos atrás todas las cosas malas que nos haya podido pasar (o que tal vez hayamos hecho) y que tengamos la mentalidad de que todo puede ser mejor si así nos lo proponemos; dejando de lado todo lo malo que nos carcome el sentido de voluntad y que nos roba la tranquilidad, siendo una desagradable mancha que tenemos por delante y que no nos deja en paz hasta que nos deshagamos de ella. 

Querido Dios te doy las gracias por que en todos estos días he visto tu amor y tu misericordia. Te pido perdón por mis pecados yo se que te he ofendido aun cuando tu solo quieres el bien para mi, pero quiero que sepas que sin tu ayuda y tu perdón jamas podría haber sido tan feliz como lo soy hoy.




Para terminar, permite que, al llegar la nueva noche, podamos sentirnos satisfechos; y que sea una lección de perseverancia y de voluntad, para que así podamos repetirlo todos los días y nos llevemos la agradable sensación del deber cumplido. Todo sea en tu nombre, de acuerdo a lo que tú pidas, mi 
Señor… Amén. 



Lectura Biblica de hoy en: Lamentaciones 3:1-24

Esperanza de liberación por la misericordia de Dios

1 Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo.

2 Me guió y me llevó en tinieblas, y no en luz;

3 Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.

4 Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos;

5 Edificó baluartes contra mí, y me rodeó de amargura y de trabajo.

6 Me dejó en oscuridad, como los ya muertos de mucho tiempo.

7 Me cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho más pesadas mis cadenas;

8 Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración;

9 Cercó mis caminos con piedra labrada, torció mis senderos.

10 Fue para mí como oso que acecha, como león en escondrijos;

11 Torció mis caminos, y me despedazó; me dejó desolado.

12 Entesó su arco, y me puso como blanco para la saeta.

13 Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba.

14 Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de ellos todos los días;

15 Me llenó de amarguras, me embriagó de ajenjos.

16 Mis dientes quebró con cascajo, me cubrió de ceniza;

17 Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien,

18 Y dije: Perecieron mis fuerzas, y mi esperanza en Jehová.

19 Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel;

20 Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí;

21 Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.



22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

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